Galería 6mas1
 

Last Night

Last Night

Last Night

 

Jesús Madriñán, Bubi Canal, Mar Cuervo, Fernando Bayona y Florencia Rojas

06 de Abril – 27 de Abril 2013

 

Comisariado por  Francisco Ramallo

 

La presencia de lo surreal en nuestros días podemos argumentarla a través de autores como Werner Hofmann y su concepto de “realidad ampliada”. Hofmann analiza la relación entre surrealismo y realismo en los siguientes términos: “Ya desde su nombre, el surrealismo…guarda relación con el realismo; y no una relación de oposición, sino de ampliación”1. Peter Sager, a propósito de la duplicación de la realidad dice: “La realidad se confunde con su propia imagen; la imagen se convierte en realidad, una suprarrealidad, una realidad de repuesto”2. Marc Augé desde la Antropología nos recuerda la ilusión en la que vivimos inmersos. Puelles Romero establece una coincidencia entre  lo real y lo surreal, afirma que el surrealismo se encuentra justo en el punto en el que los objetos parece que se volvieran irreconocibles, extraños, sin perder ni un ápice de realidad. En nuestro caso se trata de leer una parte de la retratística de los últimos años desde la categoría freudiana de lo unheimlich, mediante una traducción más apropiada del mismo (se ha venido traduciendo al castellano por “siniestro”). Lo unheimlich es familiar para los surrealistas a partir de 1933, pero es Sigmund Freud quien indaga dentro del mismo. Este se propone la tarea de identificar cuál es la cualidad particular de este concepto que la hace diferenciarse de lo espantoso. Se encuentra con diferentes términos para definirlo: inquietante, lúgubre, étrange, sospechoso, de mal agüero, siniestro o uncanny4. Analizando la raíz de la palabra observa que su antónimo heimlich alude a lo familiar, lo amable, lo íntimo, mientras que lo unheimlich se refiere a lo ominoso, a lo extraño- inquietante. Se da cuenta de que heimlich tiene también otro sentido que va más allá de lo íntimo: se trata de una acepción adicional del término, que involucra lo secreto, lo oculto, lo impenetrable. Freud explica que dada la ambivalencia intrínseca de lo heimlich, esta se halla próxima a su (supuesta) antítesis, lo unheimlich. Con esto llega a la conclusión de que es en el momento más cercano, más familiar, más real, cuando lo unheimlich actúa con mayor eficacia. Más aún, ambos términos, en determinadas circunstancias, pueden funcionar como sinónimos.

Para Freud lo unheimlich implica el retorno de algún fenómeno familiar vuelto extraño a través de la represión. Lo reprimido genera ansiedad en el sujeto y la ambigüedad ansiosa produce uno de los principales efectos de lo unheimlich: una falta de distinción entre lo real y lo imaginado.

Freud encuadra lo unheimlich en la muerte. Si relacionamos esto con el surrealismo llegamos a Hal Foster y a su afirmación de que este movimiento contradice su objetivo (amor, liberación, revolución), ya que si asociamos lo surreal a lo “siniestro”, también lo hacemos a la pulsión de muerte5. Es precisamente en el Segundo Manifiesto del Surrealismo donde Breton se propone encontrar un punto en el que vida y muerte dejan de ser percibidos como contradictorios.

El uso de este término en el ámbito artístico no es algo nuevo. Anthony Vidler afirma que el arte es considerado unheimlich porque muestra la realidad a la vez engaña. Pero no miente por lo que es, continúa, sino por el deseo proyectado del que lo observa. Libero Badii distingue entre arte clásico y arte unheimlich. Las pocas veces que ha sido usada esta categoría para mirar el arte posterior (o anterior) al Surrealismo ha sido fundamentalmente para referirse al espacio. Marchán Fiz, por ejemplo, califica de unheimlich la arquitectura que aparece en la pintura de Giorgio DeChirico. Propuestas como la fotografía de Francesca Woodman son una manera unheimlich de relacionarse performáticamente con el espacio.

Para ilustrar estos conceptos en torno al unheimlich voy a hacer uso del retrato fotográfico por dos razones. Por un lado, la retratística es uno de los territorios donde más inexactitud encontramos a la hora de utilizar tal término. Por otro, por la ambigüedad que aporta la fotografía al recoger un momento pasado, a la vez que es la ilusión de un momento presente eterno. Dentro siempre del estrecho margen que nos ofrece lo unheimlich, nos encontramos con un marco conceptual con diferentes grados de realidad/surrealidad. Las trabajos seleccionados para esta exposición están descontextualizados, liberados de la intención del artista, y en algunos casos de la serie a la que pertenecen, para revelar nuevas connotaciones unheimlich. Por último, en el título de la exposición también opera una ambigüedad (last night: noche anterior/última noche). Está extraído de unos versos de Emily Dickinson en los que conviven belleza, cotidianeidad y muerte, un triángulo intensivo presente en las obras seleccionadas:

The last night that she lived, 
It was a common night,
Except the dying; this to us
Made nature different.

 

más exposiciones

preloader