Galería 6mas1
 

Just Mad 4

Just Mad 4

La propuesta de Galería 6mas1 gira alrededor de la obra conceptual y emocionante de Vitor Mizael. Dos grandes artistas españoles, Julio Falagán y Fernando Bayona, interpretan, uno con sus pinturas irónicas, el otro con sus fotografías escénicas, la temática presentada con mucho espíritu crítico por parte del brasileño.

El resultado es una instalación muy provocadora hecha de perros taxidermizados, cuadros que representan una versión bidimensional de los mismos, una composición de láminas de bodegones y cacerías intervenidas por Julio Falagán, fotografías de Fernando Bayona en que el cuerpo humano es estudiado por su naturaleza mortal.

 

Taxonomía de Vitor Mizael

Objetos de nuestros afectos, receptores de nuestros sentimientos, los animales domésticos son a menudo la extensión de la experiencia del ser humano más allá de sus semejantes. Desde este punto de vista, Vitor Mizael toma el cuerpo del animal como simulacro y proyección de la misma existencia humana, y sobre este cuerpo desarrolla las propuestas presentadas, derribándolas en medios diferentes (el dibujo, la pintura, la instalación).

Entre la imagen presentada en una producción bidimensional, y el objeto en sí, presentado a través de la modificación y la exposición de animales montados, hay un intervalo en nuestra percepción en el cual están basadas también las obras del brasileño. Mientras la imagen bidimensional ataca a la imaginación, y se queda en una lectura a través de la fantasía y lejos de nosotros, el cuerpo montado ataca otros sentidos, deja de lado la fantasía para mostrar la cruda realidad; tal cuerpo modificado, herido, amputado, indica las imposibilidades de nuestra existencia como seres humanos. Entre la imagen virtual e imaginaria y el cuerpo ¿qué está allí?, ¿qué nos atrae más hacia una y provoca la repulsión hacia el otro?

Así, estos animales de origen desconocido, son asumidos como un índice de nuestra convivencia social y política (y la subordinación). Estos son animales cuya existencia no recibe protección legal y es lanzada en el capricho de decisiones individuales de los humanos; ellos son, otra vez, la extensión de la existencia humana, no sólo como un lugar de proyección de afectos, sino también como los índices a las dinámicas sociales y políticas a las cuales todos dependemos. El manipular estos cuerpos para hacer una propuesta artística sirve para levantar deliberadamente una discusión sobre nuestra propia existencia como seres sociales, múltiples en el origen, insertados y sujetos a las dinámicas de manipulación; el aprovechar el cuerpo de un animal callejero quiere revelar la crudeza y el abandono legal de nuestra propia existencia en un entorno social/político que depende a un alto poder.

 

Naturaleza muerta / Still life de  Julio Falagán 

La serie se titula en su conjunto Naturaleza muerta / Still life haciendo referencia a la contradicción de las dos definiciones en ambos idiomas para llamar a la misma cosa. Todas las piezas son intervenciones sobre bodegones típicos de salón.

La pieza principal se titula La avaricia y es un políptico compuesto por cinco naturalezas muertas pintadas al óleo típicas de salón alineadas horizontalmente unas con otras haciéndolas coincidir por la arista de la mesa, consiguiendo así una gran superficie sobre la que introducir nuevos elementos. Flores, huesos, calaveras, relicarios y anotaciones, una alegoría a la avaricia que tanto daño está causando en nuestra sociedad actual llena de corrupción y egoísmo. Un barroquismo oscuro y decadente en el que se mezcla poder, fe, muerte y por encima de todo, vida, en forma de flores. Un intento de recrear lo que Valdés Leal nos quería avisar en su obra In Ictu Oculi pero con una visión más constructiva, alejada de la amenazadora mirada cristiana. En este gran bodegón hay pintados tres papeles sobre la mesa en los que hay escrito algo que resulta ilegible. Cada uno de estos papeles corresponde a una cita sobre la avaricia las cuales están reescritas sobre la pared acompañando a la pieza. Pequeños consejos de grandes clásicos que por desgracia siguen aún estando muy acertados.

– La avaricia es como la llama, cuya violencia aumenta en proporción al incendio que la produce. (Séneca)

– La avaricia se ha adueñado de tal manera de los hombres, que en vez de ser ellos los que poseen las riquezas, parecen ser éstas las que los poseen a ellos. (Plinio)

– La avaricia arrebata a los demás lo que se niega a sí misma. (Séneca)

Acompañando a este políptico también se mostrarán una serie de intervenciones sobre bodegones relacionados con el mismo tema. Como un tríptico titulado bodegones y lecho de muerte, donde se mezcla de manera mimética escenas de muertes bíblicas dentro de bodegones de frutas. Otra pieza es Bodegón y sobresueldos, en la que se ha completado un bodegón de frutas con sobres llenos de dinero negro. Y así todo un compendio de naturalezas que para nada están muertas.

 

Naturaleza muerta de Fernando Bayona

Fernando Bayona presenta 5 piezas extraídas de sus últimas producciones fotográficas.  El vínculo unificador de la propuesta es la profundización en el concepto de “naturaleza muerta”, entendida ésta desde su sentido más físico y corporal, e indagan en la esencia que define al ser humano.

Aborda estos conceptos a través de la obra “La despensa del Inframundo”, perteneciente a su serie What never was, en la que se muestra una escenografía saturada de estanterías que contienen decenas de frascos de cristal repletos de un fluido blanco, que no es otra cosa que la esencia de los personajes que habitan en el Purgatorio creado por Bayona en esta colección.

Continuando con la noción de la corporalidad humana presenta la imagen “La muerte de Gunn”, una de las obras de su serie Once upon a time, en la que la protagonista aparece muerta como desenlace de sus acciones. Recurriendo igualmente a subconsciente colectivo, como es habitual en el trabajo de Bayona, presenta la pieza “La Piedad”, de su controvertida serie Circus Christi, en la que plasma uno de los pasajes de la Pasión de Cristo ambientado en la actualidad.

Llevando al límite este característica de tomar historias por todos conocidas y reinterpretarlas, Bayona muestra dos imágenes de su serie “Sweethome”, adentrándose esta vez en el campo de la memoria histórica, con unas instantáneas realizadas en la sala de autopsias del campo de concentración de Sachsenhausen, ubicado en la población de Oranienburg, en Brandeburgo, Alemania. Unas imágenes desnudas y minimalistas, pero con una fuerte carga emocional, que hablan de la presencia de la muerte a través de la ausencia. Estas instalaciones fueron construidas por los nazis en 1936 para confinar y liquidar masivamente a opositores políticos, judíos, gitanos, homosexuales, prisioneros de guerra y finalmente Testigos de Jehová. Se calcula que aproximadamente 30.000 prisioneros de todo tipo fueron asesinados dentro del campo.

 

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